"María Magdalena fue a darles la noticia a los discípulos: '¡He visto al Señor!'"
Juan 20:18
Ocupación
Seguidora de Jesús
Era
El deseo de todas las gentes
NIVEL
NIVEL 70
ESTRATEGIA
Lee Mateo 27:56, 61; 28:1; Marcos 15:40, 47; 16:1-19; Lucas 8:2; 24:10; Juan 19:25; 20:1-18.
Ocupación
Seguidora de Jesús
Era
El deseo de todas las gentes
NIVEL
NIVEL 70
ESTRATEGIA
Lee Mateo 27:56, 61; 28:1; Marcos 15:40, 47; 16:1-19; Lucas 8:2; 24:10; Juan 19:25; 20:1-18.
Historia
PARTE 1 de 8

AMIGA LEAL

Cuando María Magdalena se encontró con Jesús por primera vez, su vida era un desastre total. Ella estaba poseída por demonios y la atormentaba un pasado horrible. La gente la despreciaba. Pero nada de esto evitó que Jesús le demostrara su amor. Jesús expulsó siete demonios de ella. María amaba a Jesús por la esperanza que Él le había dado.

Su apoyo fue vital en el ministerio de Jesús. María demostró su devoción por Jesús muchas veces, mientras que Él vivía y también en su muerte. Formó parte del grupo de mujeres que viajaban con Jesús, atendiendo a sus necesidades.

Mientras que muchos de los discípulos huyeron y abandonaron a Jesús cuando fue arrestado y crucificado, María Magdalena se mantuvo firme, siendo una verdadera amiga en todo momento. Con valentía, ella estuvo presente durante su muerte y entierro. Ella fue una verdadera heroína bíblica.

PARTE 2 de 8

EL DRAMA DE ATENDER A LOS INVITADOS

María era la hermana de Marta y Lázaro. Ellos vivían en Betania. A menudo, Jesús y sus discípulos descansaban en su casa, y María y Marta los atendían. Estos hermanos eran buenos amigos de Jesús y apoyaban su ministerio.

Durante una visita de Jesús a su hogar, Marta se quejó de que María no la ayudaba con la preparación de la comida. María se había quedado sentada a los pies de Jesús, escuchando con sumo interés todo lo que Él decía. Marta estaba ansiosa por atender a sus invitados, y en su ansiedad se olvidó la cortesía con que debida tratar a este invitado tan especial.

Jesús le respondió con palabras dulces y pacientes: “Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.”

María había aprendido a buscar lo más importante: una relación con Jesús.

PARTE 3 de 8

AMOR MÁS FUERTE QUE LA MUERTE

En otra ocasión, Lázaro se enfermó y murió. Jesús se demoró en ir a Betania, hasta que Lázaro estuvo muerto y sepultado por cuatro días. Jesús esperó cuatro días debido a una superstición judía: se creía que el alma de los muertos permanecía cerca de la tumba durante tres días, con la esperanza de regresar al cuerpo. Después de cuatro días, definitivamente no había esperanza de que el cuerpo reviviera.

Primero Marta, y luego María, se acercaron a Jesús con lágrimas reprendiéndole por no haber venido antes. Creían que si Jesús hubiera llegado antes, Lázaro no habría muerto. Jesús fue conmovido por su dolor y se enfureció con la muerte y toda la miseria que esta causa. Jesús lloró. Fue a la tumba de Lázaro y pidió que quitaran la piedra. La piedra fue rodada a un lado. Entonces, Jesús llamó a Lázaro para que saliera y ¿sabes qué? Lázaro salió, ¡vivo y todavía envuelto con las vendas de entierro!

PARTE 4 de 8

UN CORAZÓN AGRADECIDO

Durante la última visita de Jesús a Betania, Simón el Leproso, el tío de María que era fariseo, organizó una gran fiesta para honrar a Jesús quien lo había sanado de su lepra. El estaba ansioso por demostrarle a Jesús cuan agradecido se sentía.

Durante la fiesta Jesús se sentó con Simón a un lado y Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos, al otro. Mientras Marta servía en la mesa, María escuchaba fervientemente cada palabra de Jesús. En su misericordia, Jesús había resucitado a su hermano de entre los muertos y el corazón de María rebosaba de gratitud. Ella también sentía que debía alejarse de sus pecados del pasado para vivir una vida en armonía con las enseñanzas de Jesús. Ella anhelaba empezar de nuevo.

PARTE 5 DE 8

EL PERFUME DEL AMOR

María había escuchado a Jesús hablar de su muerte inminente. Esto la entristeció y ella quería demostrarle a Jesús lo mucho que lo amaba y respetaba de una manera especial. Invirtiendo una gran suma de su dinero, María compró un frasco de alabastro, un "costoso perfume preparado con esencia de nardo", para ungir a Jesús.

María estaba sumamente emocionada mientras derramaba el costoso perfume sobre la cabeza y los pies de Jesús, permaneció todo el tiempo arrodillada y llorando. Luego, ella secó sus pies con su cabello. María había sido testigo de primera mano de la naturaleza pura y justa de Jesús, y esta era su manera de demostrar cuánto lo amaba y respetaba.

María trató de ser discreta, no quería que nadie la notara, pero la fragancia del perfume llenó la habitación y pronto todos se dieron cuenta de lo que había hecho.

PARTE 6 DE 8 8

MOMENTO ARRUINADO

Uno de los discípulos, Judas, se enojó y dijo que el dinero gastado en ese perfume tan caro podría haberse utilizado mejor para ayudar a los pobres. Lo que quiso decir, probablemente, es que él podría haber usado el dinero mejor. Judas era el tesorero de los discípulos y malversaba los fondos.

Jesús notó la vergüenza y la angustia de María y le dijo a los invitados que la dejaran tranquila. Él sabía que ella sólo estaba expresando su amor por Él y su deseo de vivir una vida mejor. Jesús perdonó los pecados de María y aceptó su muestra de devoción.

Jesús también bendijo y dignificó su acto de amor al proclamar que “dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.” (Mateo 26:13).

No fue casualidad que María Magdalena estuviera entre las primeras personas que encontraron la tumba de Jesús vacía después de su muerte y resurrección. Temprano en la mañana del domingo María, junto con otras mujeres, se apresuró a ir a la tumba de Jesús. Tomaron especias y hierbas para preparar adecuadamente su cuerpo para el entierro.

PARTE 7 DE 8 8

YA NO HAY TRISTEZA EN LA TUMBA

Las mujeres que se acercaron a la tumba de Jesús ese domingo por la mañana habían venido de diferentes partes. María Magdalena fue la primera en llegar; ella vio que la piedra había sido quitada y se fue para buscar a los discípulos de Jesús.

Mientras tanto, las otras mujeres llegaban. Vieron a un ángel cuyo aspecto era como un relámpago y su ropa blanca como la nieve. El ángel les dijo que no tuvieran miedo y que Jesús había resucitado y ya no estaba en la tumba. El ángel las invitó a mirar dentro de la tumba y confirmar por sí mismas. Luego les dijo que fueran y les dijeran a los otros discípulos que Jesús estaba vivo y que los encontraría en Galilea. Aunque todavía tenían miedo, estaban llenas de alegría y corrieron a decirle a los demás.

PARTE 8 DE 8

PRIMERA MIRADA

María no había oído las buenas nuevas, así que volvió a la tumba, aún llorando, porque no sabía dónde estaba el cuerpo de Jesús. Entonces ella vio a dos ángeles, pero estaba tan angustiada y obnubilada por las lágrimas que no reconoció quienes eran. Justo entonces, Jesús se acercó a ella, pero ella pensó que se trataba del jardinero.

María le pidió que le dijera dónde estaba el cuerpo de Jesús, diciendo que si él lo había puesto en otro lugar, ella lo buscaría. Jesús había sido enterrado en la tumba prestada de José de Arimatea.

Todo lo que Jesús tenía que hacer era decir su nombre. Incluso si sus ojos no podían verlo, a causa de las lágrimas, sus oídos reconocieron su voz. Él le dijo que fuera y le contara a los demás lo que había sucedido. A través de esta experiencia, María tuvo la distinción de ser la primera persona que vio a Jesús resucitado. Esto es suficiente para convertirla en una verdadera heroína de la Biblia.

Aprenda más sobre esta heroína, María Magdalena, leyendo los siguientes pasajes: Mateo 27:56, 61; 28:1; Marcos 15:40, 47; 16:1-19; Lucas 8:2; 24:10; Juan 19:25; 20:1-18.